lunes, 11 de septiembre de 2017

MI MENSAJE



Fue el último escrito de Eva Perón, redactado en los meses finales de su vida.

Durante años permaneció oculto e incluso se intentó negar su autenticidad.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Estimado señor Spielberg








Estimado Señor Spielberg:


Permítame a mí, un veterano de la Waffen SS dos veces herido, y partícipe de tres campañas (Ardenas, Hungría y Austria), hacer una crítica de su película “Rescatando al Soldado Ryan”.
Habiendo leído muchos de los reconocimientos de la que es sin lugar a dudas, una exitosa y podríamos decir, “impresionante” película, yo espero que no le importe la crítica desde el punto de vista de un alemán y un germanoamericano.
Aparte de la carnicería mostrada inmediatamente al principio de la historia, durante la invasión de la playa “Omaha”, (de la cual yo no puedo opinar porque no me encontraba ahí) muchas de las escenas de combate parecen irreales.
Usted debió de hacer un gran esfuerzo para proveer de autenticidad al filme, y los equipos de combate idénticos a los originales lo demuestra (el Schützenpanzerwagen (SPW), las MG 42′s, y los Kettenkrad).
Pero las unidades regulares de infantería del ejército alemán, en los búnkers de Normandía, no estuvieron bien representadas y las Waffen SS en las luchas callejeras al final de la película no iban bien ataviadas.
Mí crítica respecto a la falta de realismo en las escenas de batallas, tiene que ver con el hecho de que las Waffen SS jamás hubieran actuado como se les presenta en la película, como tampoco era común observar a los soldados americanos o rusos congregándose en torno a sus tanques, estrategia que , desde luego, no ocurrría nunca con las Waffen SS. (Los únicos americanos que yo vi en la Batalla de las Ardenas en torno a algo era a un obús autopropulsado que estaba incendiándose).
Además, casi todos los soldados alemanes que aparecen en la película llevanban el cabello a rape, o peor, rasurado del todo algo que evidentemente no corresponde a la realidad. Quizás estaba confundiendo a soldados alemanes con rusos.O quizás, su judería se hace presente en ese asunto, queriendo esbozar una relación directa entre los skinheads de hoy y unidades de la Waffen SS y otros soldados del Tercer Reich.
También, debieron haber utilizado jóvenes de 18 a 19 años para representar mi unidad, en lugar de personas mayores, ¡La edad promedio, incluyendo a los oficiales de la heróica División Hitler Jugend que peleó en Caen, fue de 19 años!La escena en que un soldado ameicano muestra su medalla con la estrella de David a unos prisioneros de guerra alemanes mientras les dice: “Ich Jude, Ich Jude”, es tan indignante como graciosa. Yo le puedo decir lo que un soldado alemán le hubiera dicho a otro si un incidente como ese hubiese ocurrido: “Ese tío está loco”.
Parece que usted no sabe que, para el soldado alemán en la Segunda Guerra Mundial, la raza, color o religión de cualquier enemigo no era trascendente. Ni lo sabían ni tampoco les importaba.En la escena de apertura de “Rescatando al Soldado Ryan”, movió la cámara de la solitaria tumba judía, hacia las cientos de tumbas con cruces, para descubrir que en algún otro lado había otra estrella de David. Eso es tendencioso.
Yo sé lo que usted quería dar a entender, pero no hacía falta tanto hincapié en el asunto, aunque es natural que esté de parte de las recientes afirmaciones de organizaciones judías, las cuales aseveran que los voluntarios judíos en la Segunda Guerra Mundial sirvieron en mayor proporción que la población en general, y que su sacrificio fue mayor consiguientemente.
Visité el cementerio militar de Luxemburgo en donde el General Patton se encuentra enterrado y conté las estrellas de David en las lápidas. Me impresioné por su ausencia.
Después de la Primera Guerra Mundial, algunos líderes judíos de Alemania montaron la misma patraña: Ellos reclamaron en ese entonces e incluso hasta este día, que doce mil judíos dieron sus vidas por la madre patria, lo cual hubiera hecho que su participación en términos generales, fuese mayor en relación a la demás población, lo cual es falso. Quizás lo de los doce mil participantes sirva como un símbolo: “Desde nuestro punto de vista, hicimos lo suficiente”.
Durante la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente la cuarta parte de la población norteamericana se consideraba, y se considera, germano-americana. Conociendo el fervor patriótico que los germano-americanos tienen por América, podemos asegurar que su porcentaje en las fuerzas armadas fue igual o superior que el de la población en general.
Mi comentario final se ocupa de la presentación del fusilamiento de prisioneros de guerra alemanes inmediatamnte después de combatir un incendio. Una lectura concienzuda de literatura americana especializada en la Segunda Guerra Mundial, indica que dichos incidentes eran mucho más frecuentemente de lo que en general se acepta, y es muy común que dichos excesos contra las leyes aplicables a los beligerantes, sean comunmente justificados con argumentos como: “los soldados americanos se cebaron con los alemanes porque acababan de matar a uno de sus compañeros más queridos”.
En otras palabras, la ira y el crimen de guerra subsecuente, son entendibles, y por tanto justificables ipso facto. En “Salvando al Soldado Ryan” parecía que usted estaba de acuerdo con esta afirmación, al permitir que sólo uno de los soldados, el arquetipo del bien conocido cobarde, dijera que no estaba permitido disparar a prisioneros que han depuesto sus armas.Recuerdo bien que, en enero de 1945, nos sentamos con unos prisioneros de guerra americanos después de una furiosa batalla, y los mismos estaban realmente sorprendidos de que los tratáramos casi como auténticos compañeros, sin mediar ningún rencor.
Si usted quiere saber el por qué de esa actitud, yo se lo puedo decir: Nosotros no padecimos décadas de propaganda anti enemiga, como si fue el caso de los soldados americanos y británicos, cuyo sentido básico de la caballerosidad brilló por su ausencia a menudo debido a los cientos de películas de guerra anti alemanas, que fueron producidas por sus hermanos raciales.
Para su información: Yo jamás vi siquiera una película de guerra anti americana, puesto que no había un sólo director judío en los estudios UFA
Sinceramente,

Hans Schmidt


Otra farsa más.

Asi que, para terminar, le digo esto señor Spielberg, a hollywood, y a todos los judios talmúdicos que con su mentiras, con su Basura manipulan la mente del humano al que uds desprecian, someten, intoxican a nuestros niños, con tanto fervor y organización, todo esto por supuesto se lo digo con la consideración y el respeto que ud y su camarilla se merecen,
¿por qué no se van ordenadamente a la reputa madre que los remil pario?

Encima exigen respeto, caraduras sinvergüenzas.
La verdad saldrá a la luz, tarde o temprano sale a la luz.
Les guste o no, y aunque hagan lo que sea para evitarlo.
El juego ha comenzado. Ahora nosotros ponemos las reglas. Game Over para ustedes Jews.

Muchas gracias, RL

2001




Ya no es posible seguir viviendo así. El Demonio te ha acosado demasiado tiempo. Le has dado demasiada ventaja. Estás jugando su juego, te tiene a su merced. Si quieres ser libre, debes invertir los papeles. Reúne tus ejércitos antes de emprender el viaje. Búscalo dentro de ti, atrévete a mirar en tu interior. 


 


En la jornada encontrarás alimañas y carne putrefacta. Pero encontrarás Princesas y Maestros también. Ellos te ayudarán en el Combate. Ello no significa que lucharán por ti, pero tal vez puedan secar el sudor de tu frente, la sangre de tus heridas. Persigue al Demonio, acósalo, enfréntalo. Desciende hasta el fondo del infierno a buscarlo. Verás que se esconde y rehuye tu presencia. Cuando eso ocurra no pienses, sin embargo, que has triunfado. Que en ese momento la cobardía no se apodere de ti y te haga cejar en la búsqueda. Si no lo ves cuando lo buscas, escarba en los rincones no explorados aún. 


 


Persíguelo día y noche. Aprende a reconocer sus huellas, sus olores, sus marcas. Y cuando lo encuentres, pártelo en dos de un sólo sablazo. Sin ira, pero con la fuerza del trueno. Obsérvalo cuidadosamente. Cerciórate de que está muerto. Luego regresa a la superficie.

Serás victorioso, consérvate humilde. Siéntate, respira.

Y luego sigue tu camino...


 





 

lunes, 4 de septiembre de 2017

Carta a los jóvenes




“Como ya se ha dicho otras veces: así como no nace el hombre que escape a su destino, no debiera nacer el que no tenga una causa noble por la cual luchar justificando así su paso por la vida. Por eso también el que se decide a luchar ha de estar armado de una sólida verdad. Desde hace veinticinco años, en la medida de mis fuerzas y capacidad, he tratado de dar a la juventud argentina lo que yo considero es esa verdad, a través de una ideología que fija los rumbos permanentes y de una doctrina que establece las formas de ejecución de esa ideología. Si los pueblos que olvidan a su juventud renuncian a su porvenir, porque aquella representa su futuro; los que tenemos la responsabilidad de la conducción actual del pueblo argentino, no podemos mirarla con desaprensión o descuido el cambio operado en la juventud actual. Desde 1945 hasta 1955 esa juventud, equivocada por sus dirigentes, tomó una posición adversa a lo que representa el justicialismo. Pero ha bastado lo ocurrido entre 1955 y 1970 para que los muchachos abrieran los ojos y percibieran la verdad de lo que está ocurriendo como consecuencia de la famosa “Revolución Libertadora” que, en poco tiempo, ha reducido el país a una colonia vergonzante del neocolonialismo imperialista yanqui. Ahora todos comprenden que la liberación realizada por nosotros entre 1945 y 1955, hizo posibles y efectivas la justicia social, la independencia económica y la soberanía política, mediante el ejercicio de las cuales el pueblo argentino pudo gozar de diez años de felicidad y abundancia desconocidas y destruidas después de 1955, por los agentes del imperialismo que ha sido siempre el factor que ha gravitado en el hambre, el dolor y la miseria del pueblo argentino digno de mejor suerte.




En la Plaza de Mayo dejamos enterrado un mensaje para la juventud del año 2000, que solo la ignominia gorila pudo haber destruido. En ese mensaje está el fundamento de nuestra acción y el consejo para esa juventud. Pero los acontecimientos y la evolución acelerada, les ha dado actualidad y ahora ha llegado ya el momento en que nuestros muchachos, que son la esperanza de la patria, tomen en sus manos los objetivos para llevarlos a su cumplimiento. De ello ha de depender un destino del que es precios ser artífice si no se quiere luego ser juguete de los designios ajenos. Hace ya mas de cinco años que el Movimiento Nacional Justicialista, fiel a la consigna ha dispuesto el cambio generacional que ha de evitar el envejecimiento de espíritu. Este cambio generacional no ha de consistir en tirar todos los días un viejo por al ventana, sino en un remozamiento constructivo de los niveles de dirigentes de la conducción y encuadramiento de nuestra masa peronista. El concepto de reemplazo no puede ser rígido ni arbitrario porque la juventud es mas cuestión de mentalidad que deidades: hay viejos de veinte como jóvenes de setenta. De lo que se trata en consecuencia es de dar entrada a la nueva sangre generosa de una juventud pujante como la que se presiente ya en la Argentina. A sus valores que ya se reconocen por todos, es preciso darles la oportunidad de labrar su propio destino, nada puede ser mas justo y conveniente, pero ha de tenerse en cuenta que el dirigente nace, no se hace a dedo y si cada peronista lleva su bastón de mariscal en su mochila, está en sus manos y en su capacidad, el hacerse digno de empuñarlo con honor y beneficio.


Tenemos una juventud maravillosa, que todos los días está dando muestras inequívocas de su capacidad y grandeza. Disponemos de una verdad que el tiempo se ha encargado de confirmar, tenemos la oportunidad que la historia nos brinda. Solo nos falta que nos empeñemos con unidad y solidaridad. Yo tengo una fe absoluta en nuestros muchachos, tenemos mucho que hacer como para que no aprovechemos el tiempo. Tenemos demasiadas oportunidades como para desaprovecharlas. Y tenemos un destino que cumplir como para que nos desentendamos, egoístas, del deber de la hora.


Nuestra lucha se debe encarar con unidad de concepción y de acción, inspiradas en los objetivos que nos son comunes, la solidaridad entre los que luchan es indispensable y de ello fluye la necesidad de una armonía de conjunto que ha de alcanzarse solo por el camino de una amplia comprensión y en lo posible, entendimiento. Que cada uno haga su trabajo a la par que comprenda y aprecie el que los demás hagan sin tener en cuenta ni el campo en que se lo realice ni las formas de ejecución que se empleen. Si de todo cuanto venimos hablando es indispensable, no lo es menos que la juventud comprenda la necesidad de adoctrinarse, para lo cual sus dirigentes han de empeñarse seriamente en esa tarea, una revolución necesita de realizadores, pero en mayor medida de predicadores, porque la preparación humana es decisiva para los destinos. No es suficiente con que los dirigentes sepan los que quieren, es preciso que la masa que los siga esté empapada de su propio pensamiento. Solo así se puede llegar a una lucha organizada y conciente, porque en actividades en las que se impone nuestra lucha no se trata de mandar sino de conducir. Mandar es obligar, conducir es persuadir y al hombre siempre es mejor persuadirle que obligarle. El principio de la fácil persuasión es el adoctrinamiento oportuno y eficaz. De allí la necesidad de que cada uno de los que interviene en nuestra lucha esté convencido de la necesidad de hacerla y de lo insoslayable de sus objetivos. La experiencia es la parte mas efectiva de la sabiduría. Es preciso que nuestros muchachos recurran a veces a los viejos dirigentes, pero en caso alguno han de titubear en la acción por temor a su inexperiencia: es preciso actuar y aunque la experiencia cuesta cara y llega tarde, ello no ha de ser un obstáculo a la acción. De cualquier manera es peor que lo que han hecho los viejos no lo podrán hacer: basta contemplar el mundo que les dejamos. Finalmente quiero llegar a nuestros muchachos con mi saludo mas afectuoso, exhortándolos a la acción mas decidida porque bien vale París una misa. Se de vuestros valores espirituales por lo que la experiencia viene mostrando, pero no está de mas mi consejo de prudencia en la acción a fin de evitar nuevos desgarramientos inútiles, desde que el valor no puede estar reñido con la prudencia. Una acción bien planeada puede evitar riesgos inútiles.”



Un gran abrazo para todos nuestros muchachos, Juan Perón. Febrero del año 1971, Madrid.


Mensaje a los Jóvenes del 2000